El pasado jueves Rodrigo Cuevas volvió a hilar fino y brillar sobre el escenario con ‘el mundo por montera‘ en Madrid. El espectáculo, fin de gira, resultó ser la crónica de una fantasía anunciada. Un concierto que no dejó indiferente a nadie, con el que hizo vibrar a la gente y con el que el Inverfest arrancó este año en el Teatro Barceló de la capital.

Rodrigo salió al escenario madreña en pie y flor en mano. Arrancó el espectáculo como siempre, ganándose la simpatía de un público ansioso de magia y no defraudó. Pronto los claveles volaron y el concierto nos hechizó.

‘Realismo mágico’ en un espectáculo cargado de emociones

El discurso de Rodrigo escapa de lo banal. Él no se calla y comparte todas sus perturbaciones con una propuesta casi macondiana en la que mezcla realidad y fantasía de una manera muy especial. Una propuesta que va mucho más allá del espectáculo que cierra ahora tras dos años. En el arte de Rodrigo Cuevas hay mucha mitología, delirio, arte y realidad.

Para el recuerdo la reflexión del cantante sobre la alta velocidad, lo sucedido en Rodiezmo por culpa de las tuneladoras y las preguntas sobre dónde comer unos ‘simples macarrones’ en Malasaña. La retórica se cuela entre canción y canción con narraciones de historias con un trasfondo serio.

De ‘Verdiciu’ a ‘tengo de subir al puertu’: canciones para ‘quemar madreña’

Con el rondeo como protagonista pronto el reggaeton ‘tengo de subir al puertu’ comenzó a animar a un público que una vez más disfrutó de su chotis, su contorsión y su transgresión. ‘Toro Barroso’ tampoco faltó e hizo bailar a un Teatro Barceló bendecido de glam.

Cuando la tradición se hizo actual y el embrujo, de la mano de Rocío Saiz de Las Chillers, terminó, ‘Verdiciu’ llegó para poner punto y final a un concierto que una vez más nos conquistó.

Un reencuentro muy especial con Asturias en cada concierto

Si hay algo que me guste de los conciertos de Rodrigo en Madrid es que en cada uno de ellos se produce un reencuentro muy especial con la Asturias en la que viví. Un reencuentro con grandes amigos como Sergio (Studio LLunik) y Loreto y, ahora también, con otros grandes como Pedro, Davo o Rodrigo.