Esta semana santa he cogido la cámara y a mi amiga Lucía y, tras unos días planeándolo absolutamente todo, nos hemos ido a las afueras de Astorga a hacer fotos. Tras encontrar un bonito atardecer y un lugar abandonado, mi ‘musa’ puso su bonita cara y comenzó la sesión. Aquí os dejo el resultado de una tarde de trabajo del que gusta.